lunes, 25 de enero de 2021

EDITORIAL

Como espectáculo preparado por Hollywood, por los artistas que participaron, la asunción de Joe Biden, a la presidencia de los Estados Unidos, fue transmitida en México, como un gran acontecimiento. Aunque pareciera una noticia distante, lo que pase en el vecino país del norte, repercute en México, debido a las relaciones que históricamente se mantienen con aquel país.


En medio de gran nerviosismo e intensas medidas de seguridad tras el reciente asalto al Capitolio, el demócrata Joe Biden juramentó el pasado miércoles, como el presidente número 46 en la historia de Estados Unidos. Con 78 años de edad, se convierte en el mandatario de mayor edad al momento de asumir el cargo.


México es uno de los principales interesados en conocer los cambios que traerá la presidencia de Biden. Las relaciones comerciales preocupan a un país que precisa recuperarse del duro golpe que ha supuesto el COVID-19.


Sin duda, México es uno de los principales socios comerciales de Norteamérica, así como uno de sus vecinos más interesados. En este sentido, los cambios que prevé adoptar el nuevo presidente gozan de gran importancia para el presidente mexicano, pues inciden de forma directa en la economía. Ante la posibilidad de que se den cambios en tratados tan importantes como el TLCAN, México se muestra expectante ante la nueva ruta que pretende adoptar el nuevo presidente. 


Tan solo las exportaciones de México con destino a ese país, soportan el 31,2% del PIB en el país. Por lo que, podemos hacernos una idea de la importancia que tiene este suceso en la economía, y por lo que a México le importa tanto que todos estos puntos se definan lo antes posible.


En su toma de protesta, se palpó que se envió un mensaje de unidad. Además, al firmar sus primeros acuerdos, incluyó entre ellos, la detención de la construcción del muro fronterizo, la reincorporación al tratado de Paris, que previene el cambio climático y cierta tolerancia con la regulación migratoria. 


La ayuda que concede el país americano para combatir el COVID-19, así como otras líneas de actuación en los que ambos países trabajan conjuntamente, son algunos de los puntos que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador debe concretar con el nuevo mandatario.  Así pues, pese a que hablamos de líderes muy distantes en su ideología, la política aplicada podría mejorar las relaciones sustancialmente. Con todo, hablamos de previsiones y promesas, pues el mandato acaba de empezar, y las promesas que hoy se hacen, en otro posible escenario, podrían no llegar a materializarse.


Todos deseamos que le vaya bien a nuestro país, mas no se puede garantizar nada, EEUU no tiene amigos tiene intereses. Pero esperemos que exista buena relación por la sociedad comercial que se mantiene y por la gran cantidad de compatriotas que tienen su residencia en ese país.





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