lunes, 2 de noviembre de 2020
MI OPINIÓN - Benjamín Sánchez Flores
Los resultados de las elecciones en los Estados de Coahuila e Hidalgo, donde se dio un triunfo sin ninguna duda para el priismo, nos arrojan muchas reflexiones e interpretaciones. Todos tenemos visiones y versiones distintas de lo ocurrido; están quienes aún gozan y festejan; los que todavía buscan una explicación de lo que pasó y quienes aún reclaman y reprochan a los supuestos culpables de la derrota.
Cuentan que el Presidente de la República, al notificarle los resultados el propio domingo y ante sendos manotazos sobre la mesa, habló con los Diputados Federales Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado, responsabilizándolos de lo ocurrido por su pleito por la Dirigencia Nacional de MORENA y no apoyar a sus candidatos, instruyéndoles arreglar sus diferencias y a que el perdedor aceptara los resultados. El tercero con el que habló el Presidente fue con Alfonso Ramírez Cuellar, Dirigente Nacional de su Partido, a quien le instruyó que de inmediato desconociera los resultados y anunciara que no iban a dejar que les robaran la elección.
No está del todo equivocado el Presidente, sobre el efecto negativo que originó el pleito por la Dirigencia Nacional de su partido, pero creo que nuevamente tiene una visión limitada de lo ocurrido (o tiene otros datos como es su costumbre); ya que los resultados electorales van más allá de lo que hace o deja de hacer su gobierno. Es importante reflexionar lo que la gente percibe y lo que los partidos políticos están aprovechando, teniendo como estrategia el desmoronamiento de Morena.
MORENA no ha dejado de ser un movimiento, ahora sin un líder que guíe sus acciones, ya que aún está lejos de ser un verdadero partido político, que en primera instancia se encuentre desorganizado, ya lo decía Muñoz Ledo "Las elecciones en Coahuila e Hidalgo constituyen un serio revés para nuestro partido. Demuestran que necesitamos un partido sólido y organizado", escribió en sus redes sociales.
A la gente se le está apagando el efecto AMLO, ya no está en la boleta para jalar a sus candidatos; ya no puede recorrer el país a su gusto para actividades partidistas y se encuentra limitado para dirigir el rumbo de su movimiento rumbo al 2021, donde de igual forma, le quitaron la posibilidad de estar en campaña con la revocación de mandato, lo que le hubiera dado la oportunidad de apoyar a sus candidatos.
Los resultados de Coahuila e Hidalgo y el desmoronamiento de MORENA, abren la puerta a nuevas opciones de partidos políticos que han surgido como una verdadera opción de cambio, ante un pleno conocimiento del escenario nacional y de lo que la gente opina, siente, demanda y necesita para sacar adelante a sus familias.
El reto de los nuevos partidos, ante las condiciones sanitarias que vivimos, es utilizar eficaz y eficientemente las Redes Sociales para Progresar en su camino a ser una opción diferente de cambio y llegar oportunamente a la sociedad. Actualmente, han surgido nuevas opciones de partidos políticos diferentes, que están abriendo las puertas, no a los mismos políticos o los de siempre, sino a ciudadanos honestos que tienen un gran sentido de identidad en sus regiones y municipios.
Sin duda, las Redes Sociales progresarán, innovarán y evolucionarán como es su naturaleza, por lo que jugarán un papel importante en las elecciones del 2021.
Cuarto Acto - Por: Alejandro García Rueda
Necesitamos un liderazgo terrenal
Es ahí, en la actual ciudad de Hannover, en Alemania que aun se escuchan cantos y alabanzas para el artífice de la derrota sufrida por tres legiones romanas en la batalla de Teutoburgo.
Los pantanos y los bosques se convirtieron en el escenario de la brutal respuesta germana a los excesos y vejaciones cometidos por el imperio; la potencia militar más importante de su época tenía que hincarse ante una alianza tribal que golpeó con puño de hierro a cerca de 20 mil hombres.
La efigie de Arminio, para los romanos –o de Hermann, como también es conocido– se levanta en el lugar como recuerdo del momento en que sucedió la liberación germana.
Los germanos se negaron a caer, las tribus de arivaros y queruscos lideraron una resistencia para mantener a raya a las huestes imperiales, quienes incrementaron el asalto con todo tipo de estrategias. Roma comenzó un proceso de negociación con los rebeldes, prometió riquezas y paz a cambio de rendición pero para estar segura de su lealtad, forzó a las tribus a poner a sus hijos bajo resguardo del imperio.
El imperio romano tomó esta acción como una medida a largo plazo para tener una ventaja y lograr la expansión de sus dominios a través de la fuerza de aquellos a los que consideraban bárbaros. Se metieron con el sentido de identidad de una generación, con su sentido de pertenencia y trastocaron el concepto de lo que era una familia, lo cual a la larga resulta bastante peligroso.
Entre los rehenes estaban Arminio y su hermano Flavio, que al provenir de la nobleza querusca encontraron ciertos privilegios, una buena educación y la suficiente formación militar para encarar un conflicto bélico. Cuando Arminio notó la realidad del dominio romano y el significado que para su gente tenía lo que estaba sucediendo fue entonces cuando se enfrentó a una de las decisiones más difíciles ¿Ser el defensor del imperio o ser el líder de un movimiento?
Más que dar una clase de historia, este es un ejercicio en el que podemos darnos cuenta de que la falta de libertad puede surgir de alguien con una dosis extra de voluntad para convertirse en líder.
Previo a esta colaboración se planteaba en este espacio la necesidad de contar con liderazgos diferentes. Si bien es cierto que ya no se lucha con la espada, el hacha o una lanza por delante, merece la pena reflexionar sobre lo que nos depara en términos de conducción y gobernanza.
En el mundo occidental tenemos la mala costumbre de buscar líderes con aires de alfa, seres que todo lo pueden, que parecen saberlo todo y actúan en el momento justo para salvar la situación. En México se hizo un deporte nacional, dedicarse a la compra-venta de espejos, los atributos de una persona se empaquetan como parte de una mera ilusión y si nos detenemos a pensarlo, es en situaciones como la pandemia por COVID-19 que deberíamos darnos el permiso de evaluar a ciertos personajes, de escudriñarlos lo suficiente y ver más allá de si lleva puesto o no un reloj de marca.
Arminio no era un líder todo poderoso, no observaba el mundo desde una nube o desde una posición de privilegio sino desde una condición terrenal. Sabía que podía ayudar a quebrar el sistema implantado por Roma porque lo conocía desde las entrañas; tenía claro como se movían las legiones, cual era su estilo de combate, sus virtudes y sus más grandes defectos. A medida que se corría la voz, un gigante dormido despertaba, la pregunta es ¿Quién tomará la estafeta actualmente? La caballada está flaca pero es claro que hoy se necesitan liderazgos de esa clase.
El líder querusco sumó voluntades gracias a su pensamiento estratégico, a su manejo de emociones, a una comunicación rigurosa pero igualmente sencilla y a la utilización de ejemplos prácticos y fáciles de asimilar. En sus prioridades no estaba un rédito político, sin embargo se dejaba ver cercano y suficientemente vulnerable y finalmente pero no menos importante, su discurso logró equilibrar de gran manera el dictado de su cabeza y lo que sentía su corazón. Hay cosas que por más que se intenten no se actúan ¿Quién encarna esas características actualmente?
2021; Consolidación de la Cuarta Transformación o retroceso. Jorge Ignacio Luna Hernández.- Regidor de Coatepec
Suena la alarma que programé la noche anterior en mi teléfono. Como puedo, alcanzo el teléfono desde la cama. Aun acostado con un ojo entreabierto, soñoliento, miro la hora; el reloj marca las 6:45 de la mañana. Así inicia otro día de trabajo. Me preparo para salir a la oficina y mientras desayuno, miro el televisor. El titular del noticiero matutino, Loret de Mola, grafica el incremento del combustible durante lo que va del sexenio frente a un nuevo gasolinazo. El litro de gasolina rebasa ya los $25.00 y el peso continúa cayendo frente al dólar alcanzando un nuevo mínimo histórico.
Las portadas de los principales medios nacionales anuncian el incremento de impuestos para hacer frente a la pandemia y aplauden –casi al unísono- la inyección de capital a las grandes empresas por parte del Gobierno Federal. Lozoya está libre y ocupa un importante cargo en PEMEX, Odebrecht continúa haciendo jugosos negocios al amparo del poder público. García Luna y Cienfuegos son Secretarios de Estado y gozan de total impunidad. El salario mínimo ha incrementado tan sólo el equivalente a la inflación y oscila entre los $93.00, las concesiones mineras se han multiplicado y ahora es normal el uso del fracking en territorio nacional. Las reformas estructurales de Peña Nieto continúan más vigentes que nunca y avanzan hacia la privatización del agua.
A un costado del parque, antes de llegar al palacio municipal, lustro mis zapatos en el negocio de don Pedro. Con un aire de desesperanza y resignación, me comenta que a sus 79 años de edad no ha salido sorteado en el programa 65 y más, el cual lleva años solicitando y sin él, se ve obligado a continuar trabajando a pesar de su avanzada edad.
Atravieso a pie la plaza pública y me veo obligado a rodearla, ocupada por un grupo de manifestantes que demandan apoyos sociales para enfrentar la pandemia y la crisis económica que se ha agravado sobre todo en los hogares más pobres del país. No existe la pensión universal para adultos mayores. No hay pensión para discapacitados. Tampoco becas para niños y jóvenes estudiantes ni becas para los jóvenes que no estudian ni trabajan. No hay apoyos para productores del campo ni microcréditos para pequeñas empresas. No ganó AMLO.
Afortunadamente este no es el escenario actual, pero podría haberlo sido si Andrés Manuel no hubiera arrasado con más de 30 millones de votos en el 2018.
El dólar se cotiza ya en valores previos a la pandemia y se acabaron los gasolinazos. El salario mínimo ha incrementado a $123 pesos. Las grandes empresas pagan sus impuestos que por años evadieron al fisco. Se acabaron los lujos innecesarios y el derroche del dinero del pueblo. Los sectores más vulnerables del país cuentan con los programas de bienestar que se han elevado constitucionalmente como un derecho del pueblo de México.
Tan solo en Coatepec se han entregado cerca de 2,000 microcréditos de $25,000 cada uno para reactivar las actividades económicas. Se han repartido cientos de apoyos a cafetaleros y cañeros de $5,000 y $7,000, respectivamente. Se ha incrementado a más del doble el padrón de adultos mayores que cuentan con su pensión universal y que reciben cada dos meses la cantidad de $2,620. Todos los jóvenes que cursan el nivel medio superior tienen derecho a una beca de $1,600 bimestrales y más de mil jóvenes que no estudian ni trabajan han tenido la oportunidad de capacitarse recibiendo una beca de $3,800 aproximadamente.
La justicia social por fin está llegando a los más de 53 millones de pobres del país, sin endeudarlo un solo peso. Esta es la apuesta de la Cuarta Transformación que el siguiente año librará su primera batalla para garantizar su consolidación o dar pauta al regreso del viejo régimen.


























